domingo, 1 de noviembre de 2009

Qué hace un licenciado en turismo?




El licenciado en turismo es una figura que suscita algunas dudas en cuanto a su incumbencia como profesional.
Por un lado existe un conocimiento generalizado sobre la posibilidad y capacidad que tiene éste para organizar, administrar y coordinar organizaciones prestadoras de servicios, para desenvolverse en una agencia de viaje, en un hotel o en el mejor de los casos como encargado de su propia organización. Tareas, responsablidades y funciones que sólo forman parte de una de las caras de la actividad turística y quizá la única conocida o posible de imaginar.

Sin embargo, existe otra cara de esta actividad, cuya importancia no es posible aún de visualizar al menos en gran parte del país, ya que hasta el momento el aumento de las plazas hoteleras y la distribución de divisas a costa de desastres ambientales irreversibles pareciera ser la preocupación central.
Esta otra cara de la que estoy hablando se encarga de prestar atención y de velar por la conservación de la materia prima, es decir por los recursos naturales y culturales, por el rescate y la salvaguarda de las identidades locales, por la convivencia en armonia entre la naturaleza y la humanidad y por la resolución de problemas derivados de usos públicos inadecuados y/o masivos en espacios naturales.

¿De quién hablamos?

De la Planificación

La planificación constituy
e un instrumento de trabajo que busca anticipar acontecimientos económicos y sociales para encauzarlos en una determinada dirección, constituyendo así una forma de intervención sobre la realidad.
Este enfoque parte de que toda situación dada en una determinada área pertenece a una realidad mayor que constituye su presente, el cual debe ser conocido para poder identificar posibles maneras de actuación y/o intervención en orden a producir una transformación que contribuya a la situación deseada para la misma (Robirosa, M; 1999).
Es entonces responsabilidad de un licenciado intervenir en el desarrollo turístico de un destino, identificando problemáticas derivadas de la explotación y consumo masivo del mismo como consecuencia de un crecimiento desmedido que no contempló en su etapa incipiente de desarrollo, criterios de planificación.
Es su responsabilidad, y compromiso ético también, establecer lineamientos en pos de la conservación y puesta en valor de los recursos, tanto naturales como culturales, participar activamente junto a otros profesionales en la elaboración de planes de manejo de un área protegida y realizar estudios e investigaciones relacionadas con temas que afecten a la actividad turística, a los efectos de dar una respuesta favorable para minimizar o erradicar el/los problemas identificados.

Lograr entonces una situación deseada a través de la planificación, se trasformará en un objetivo que surgirá a partir de la identificación de un problema real o potencial en un área urbana y/o natural afectada por el desarrollo de la actividad turística.

¿Cómo se llega a una “situación deseada”?

A través de un trabajo serio, profesional y comprometido.

Se presenta a continuación una posibilidad de abordaje, desde la planificación, la cual consta de una serie de pasos ordenados que consisten en:

  • Obtener un diagnóstico preliminar del área, que abarca un análisis del componente humano, natural y producto de la relación Hombre – Naturaleza.

  • Realizar un análisis estético / estético – funcional. La descripción del paisaje es un elemento sumamente importante, porque el mismo constituye el principal motivador para la práctica de actividades.

  • Relevamiento de las actividades: Ubicación de las actividades, clase, importancia, lugares donde tienen lugar, lugares de uso potencial para posibles expansiones, estacionalidad, instalación y/o equipamientos, accesibilidad, señalización, descripción y características de las actividades.

  • Detección de los impactos ambientales, sobre cada uno de los componentes (suelo, flora, fauna, etc), derivados del uso público como así también de las diversas problemáticas derivadas de este tipo de uso.

  • Análisis de la demanda, a los efectos de obtener el perfil de los turistas, no acotarse solo a variables sociodemográficas, que si bien son de importancia, no resultan suficientes a la hora de lograr una planificación acorde a las necesidades de los turistas.

  • Satisfacción de los turistas con servicios e instalaciones (en caso de que fuera un área protegida ya desarrollada).

  • Determinación de criterios de operación de las actividades turísticas y/ o propuestas de desarrollo a partir de la utilización de metodologías específicas

¿Cuál es el resultado de esta serie de pasos, en caso de ser correctamente llevados a cabo?

La planificación territorial del paisaje.

El objetivo principal de la planificación territorial del paisaje es buscar la utilización racional de cada parte del mismo, determinando el tipo de oferta, la cantidad de usuarios, la distribución racional, los tamaños y el régimen de cada tipo de uso, considerando las interacciones que en el se producen y los procesos de acumulación de efectos tanto negativos como positivos, producto de las formas de apropiación de dicho territorio.
La planificación del paisaje depende tanto de la estructura físico – geográfica del territorio como de las necesidades sociales, de factores políticos, económicos e incluso estratégicos y de las condiciones históricas (Salinas Chávez et al, 1985).

Entonces por qué es importante analizar y evaluar del paisaje?

Porque nos permite una primera aproximación a la definición de criterios de operación de las actividades recreativo turísticas que actualmente se desarrollan o tienen potencial en el área de de estudio.

Los Umbrales Limites Ambientales son un método para determinar esos criterios

Se denomina Umbrales Limites Ambientales a los límites de capacidad de carga que presenta un ecosistema y a la tolerancia de un paisaje para el desarrollo de actividades.
Todos los recursos del medio ambiente interactúan para la determinación de dicha capacidad. Los límites de capacidad de carga o umbrales deben ser analizados dentro de las propiedades específicas tanto espaciales, estructurales, como temporales de cada sitio.


Paisaje

Según Kuiken, M. (1993) el paisaje puede definirse como un sistema complejo que comprende elementos físicos, procesos naturales y características estéticas emergentes que lo definen.
Un sistema completo de paisaje constituye una entidad ecológica del paisaje.
La habilidad del ecosistema del paisaje para adaptarse a los impactos generados por el desarrollo de actividades debe ser analizado y evaluado considerando los limites impuestos por las condiciones de dicho ecosistema.
El desarrollo de actividades produce impactos deseados como no deseados en el medio ambiente.
Los impactos son cambios tanto positivos como negativos que se producen en el ecosistema por acciones antrópicas o por el desarrollo de actividades.

El alcance de los cambios depende de la naturaleza de las interacciones derivadas de la actividad humana y de las condiciones estéticas de dicho paisaje.
Existen dos tipo de cambios, uno de ellos que se da dentro del ecosistema del paisaje y otro en el carácter estético.
Los cambios en el carácter estético son en realidad, cambios en:

  • El tamaño, la forma, o volumen de los elementos del paisaje.(dimensiones)
  • Las proporciones, los colores, la textura o las líneas (características visuales).
  • El sonido, los perfumes, o el tacto,
  • Las apariencias en relación a la función que un paisaje dado representa.

El desarrollo turístico implica cambios de distinto orden, los cuales tienen lugar en un espacio y tiempo dados, existiendo restricciones ambientales. Estas restricciones pueden ser de tipo espacial (o territorial), cuantitativas, o sea vinculadas a la escala o al tamaño del emprendimiento en cuestión, cualitativas relacionadas al tipo de experiencia q se pretende ofrecer y temporales, pertinentes a los tiempos en que se alcanzarán los tamaños finales.

Estos cuatro tipos de restricciones se corresponden con cuatro tipos de Umbrales para el desarrollo. Según Koslowski (1986) “el umbral del desarrollo se alcanza cuando dicho desarrollo no se puede extender a una nueva área, cuando el producir un resultado adicional, alcanzar una mejor calidad o acelerar el proceso de desarrollo, no se puede alcanzar, sin producir un aumento en la inversión o en el costo ecológico y social. La cantidad de unidades de producto de este desarrollo en el cual ocurre tal situación indica el umbral en una curva real o hipotética”.

Entonces los Umbrales Limites para el desarrollo son aquellos que no pueden superarse por los medios tecnológicos conocidos, o aquellos que sólo pueden salvarse a expensas de un daño serio e irreparable al medio geográfico. Son ellos quienes indican los limites para la localización, escala, tipo y tiempo de un determinado proyecto de desarrollo
Su definición es el paso previo para el establecimiento de Pautas de Manejo en un área natural o urbana.

Las Pautas de Manejo constituyen un conjunto de condicionantes y factores críticos que definen los limites de cambio o umbrales para la implementación de una determinada actividad en una configuración ambiental en particular”. (Boullón- Otero et all, 1995)

Otra metodología que ofrece la planificación de las actividades turísticas es la Zonificación, es decir el establecimiento de zonas dentro de las Áreas Protegidas, basada en el Espectro de Oportunidades Apropiadas.

Veamos de qué se trata…

Todas las Áreas Protegidas poseen su propio Plan de Manejo, a la hora de su elaboración y a los efectos de cumplir con su objetivo de proveer la dirección estratégica de cada área, ellos deben considerar dos perspectivas:

Una relacionada al “manejo de ecosistemas”, donde se establecerá el rol ecológico que representa cada unidad ambiental, como así también la capacidad y factibilidad de sustentar un uso público en las mismas.

Otra relacionada al “Uso Público”, encargada de evaluar los recursos culturales y naturales sobre los cuales se sustentará el Uso Público para su comprensión y disfrute.

La evaluación de las oportunidades para el uso público incluye:

  • Identificar localizaciones potenciales.
  • Confrontar estas localizaciones potenciales con la capacidad de los ecosistemas para promover opciones factibles de llevar a cabo.
  • Promover el concepto de “actividad del visitante”, que selecciona los mejores sitios y las mejores oportunidades ofrecidas para un área.

Esta evaluación orientada por la necesidad de mantener la integridad ecológica, lleva al establecimiento de zonas o prescripciones de manejo para cada una de ellas.

En Argentina, el principal problema con respecto al uso público, deviene desde la visión u óptica desde donde se planifica el manejo de las Áreas Protegidas, ya que generalmente sucede desde el campo de la biología resultando así todo lo relacionado al Uso Público solo un complemento.

La zonificación es el último de toda una serie de pasos, que comienzan con la delimitación de los diferentes rangos de oportunidades que brinda cada paisaje en función a sus valores ecológicos, estéticos, recreativos, espirituales, etc.
Cada uno de estos valores, representa de algún modo una forma de clasificar el paisaje.

Una vez analizados y sintetizados, estos valores representan los aspectos críticos o centrales de manejo en términos de fortalezas, debilidades y oportunidades.

Su importancia radica en que es una herramienta aplicable tanto a Áreas Naturales Silvestres como Urbanas, que reconoce los diferentes objetivos y necesidades de los visitantes, así como su preferencia por cada tipo de experiencia.

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